viernes, julio 15, 2011

El Síndrome de Renfield o Vampirismo en la adolescencia.

La problemática en la adolescencia ha tomado un giro más preocupante que la manifestación de rebeldía que tenían los jóvenes hace algunas décadas. En nuestros días huir de casa, escaparse de la escuela, embarazos prematuros, son problemáticas menores, por lo cual es necesario que los padres tomen conciencia de la realidad a las que sus hijos se exponen incitados por medios de influencia dañinos, que modifican sus conductas y atrofian sus mentes desarrollándoles trastornos psicológicos y psiquiátricos.

Dentro de esta aparición de trastornos asociados a la etapa del desarrollo, conocida como adolescencia encontramos el Síndrome de Renfield o también conocido como Vampirismo. Esta denominación hace referencia al personaje “enfermo mental” y siervo de drácula que aparece en la obra de Bram Stoker, un comedor compulsivo de moscas y arañas cuyo fin era el de absorberles su fuerza vital.

La historia clínica del vampirismo fue documentada en 1992 por el psicólogo Richard Noll. Pese a que este trastorno no está establecido ni aceptado completamente por el mundo médico como un síndrome, el vampirismo clínico se ha descrito en repetidas ocasiones por una serie de psiquiatras del siglo XX. Noll describe el “síndrome de Renfield” como “Un acontecimiento crucial que a menudo, conduce al desarrollo del vampirismo (beber sangre). Esto usualmente ocurre en la infancia, y la experiencia de la hemorragia o el sabor de la sangre se determina mentalmente como «emocionante». Después de la pubertad, esta emoción asociada con la sangre resulta como excitación sexual.

La progresión del “síndrome de Renfield” sigue un curso típico en mucho casos, lo cual ha permitido de alguna manera una forma de diagnostico. Richard Noll, dice que suele producirse con mayor frecuencia en los varones, y propone una serie de fases en su desarrollo:

1. Infancia: el primer estallido suele producirse durante la infancia, cuando el niño se ve involucrado en un incidente sangriento en el que descubre la excitación de la sangre.

2. Auto-vampirismo: donde descubre el placer que le provoca la visión o el sabor de su propia sangre.

3. Zoofagia: donde pasan a probar la sangre de animales, siendo especialmente atraídos por los denominados animales de compañía.

4. Vampirismo clínico: es el estado más avanzado del síndrome, en el que pasa a ingerir voluntariamente la sangre de otros seres humanos mordiendo a las víctimas por placer, lo que les proporciona una enorme satisfacción hasta llegar al éxtasis, ya que el sabor de la sangre actúa para ellos como si fuera una droga.

Actualmente las librerías están plagadas de Literatura Gótica y aunque no se puede denominar a los góticos con el síndrome de Renfield, vemos muchas semejanzas en la forma de conducirse con aquellos que poseen el síndrome del vampirismo. Una de las cosas más preocupantes en la actualidad es el incremento en medios de comunicación e información masivos de películas como Van Helsing, Underworld, Blade entre otras, películas que influencian a los jóvenes a seguir un estereotipo de moda adonde el color negro, la ropa ajustada al cuerpo, la palidez del rostro, el ocultamiento de la mirada y ciertas características del comportamiento como el aislamiento y la soledad, son lo predominante. Obras en Saga como, Crepúsculo y Luna Nueva han servido de incitación a muchos jóvenes para formar denominaciones grupales adonde el tema es la práctica del vampirismo.

En necesario también conocer que han existido enfermedades en particular el tipo de porfiria eritropoyética congénita o enfermedad de Günther , producida por una anomalía genética y hereditaria, que se ha alzado con el título de "enfermedad de los vampiros"; pero, aunque curiosa y merecedora de estudio,esta enfermedad no sirve para explicar las formas epidémicas del vampirismo debido a que es muy poco frecuente o escasamente diagnosticada, sin embargo considero relevante dar a conocer que la enfermedad se caracteriza bioquímicamente por una alteración genética de la actividad de la enzima encargada de metabolizar las porfirinas pigmentos precursores del grupo Hemo componente de la hemoglobina que se encarga del transporte de oxígeno en la sangre y le da su característico color rojo. El resultado es una acumulación excesiva en los tejidos de estas sustancias, lo cual clínicamente se manifiesta en una serie de síntomas, signos y complicaciones que coinciden con ciertas características atribuidas a vampiros del folclor, como son

Fotosensibilidad: El depósito de porfirinas en la piel produce una hipersensibilidad a la luz solar de 400 o más nm de longitud de onda, lo que desencadena un proceso de producción de peróxidos que, al liberar oxígeno atómico en los tejidos, provoca destrucción celular, manifestándose por un fuerte enrojecimiento, agrietamiento y sangrado de la piel , formación de ampollas que se infectan fácilmente, causando erosiones y úlceras que al cicatrizar dejan marcas y deformaciones en la zona afectada. Además, el organismo en un intento de proteger la piel del sol desarrolla hirsutismo o crecimiento anormal del vello en la frente, pómulos y extremidades y en zonas inusuales como las palmas de las manos, característica que por ejemplo Bram Stoker incluye en su novela al describir por primera vez al conde Drácula.

Deformidades faciales o "Facies vampírica": Producida cuando las lesiones faciales son extensas, recidivantes y mutilantes, destruyendo los labios (que dejan la dentadura al descubierto, dando la apariencia a los dientes de ser de mayor tamaño que el normal), los cartílagos de la nariz, mostrando frontalmente los agujeros nasales, o los auriculares, dando ocasionalmente un aspecto puntiagudo a las orejas. Igualmente, con la acumulación de porfirinas los ojos pueden aparecer de color rojizo y en los dientes aparece la llamada eritrodoncia por el depósito porfirínico en la dentina.

Palidez extrema y ansiedad por la sangre: Los defectos en la producción de hemoglobina producen anemia con toda su sintomatología característica, de la cual es destacable la palidez general, tal y como se describe la imagen clásica del vampiro. Un tratamiento habitual de la anemia son las transfusiones de sangre o del grupo Hemo, que no sólo mejoran la anemia sino que frenan la producción de porfirinas y muchos atribuyen que por esa razón los pacientes tiene ansiedad por la sangre. Antiguamente la terapéutica médica para las anemias incluía beber sangre de otros animales, lo cierto es que los jugos digestivos la destruyen y para tener cierto beneficio y que pudiera absorberse una mínima parte del grupo Hemo, el paciente tendría que ingerir más cantidad que la que se necesita vía intravenosa.

Intolerancia al Ajo: Esta hortaliza, parte de los elementos clásicos para ahuyentar vampiros, que se usa desde tiempos antiguos al atribuírsele propiedades antisépticas, antiparasitarias, expectorantes o hipotensivas, al parecer según estudios recientes produciría un bloqueo de la coagulación de la sangre al inhibir la agregación plaquetaria y uno de sus elementos, el disulfuro de alilo, por otra parte, podría destruir el grupo Hemo, todo lo cual podría aumentar el malestar del paciente con porfiria.

Disociación emocional o mental del paciente: Este tipo de porfiria no trastorna, curiosamente, la sensación de bienestar del enfermo, aunque por el tipo de vida al que se encuentra sometido es frecuente que se alteren las facultades mentales, lo que podría explicar las obsesiones y crueldades que se atribuyen a los vampiros.

Prevalencia entre grupos familiares: Aunque la porfíria no explica bien las epidemias de vampiros, si puede asociarse al mito por su prevalencia entre grupos poblacionales cerrados o familias endogámicas, dado su mecanismo de transmisión genética, basándose en el derecho de pernada frecuente en la sociedad feudal, lo cual supone la transmisión del material genético del noble señor feudal afectado de porfiria a las familias de sus siervos o del pueblo llano, produciéndose varios casos en un mismo periodo y con relativa frecuencia y explicando así la prevalencia en el entorno familiar del supuesto vampiro original. Por otra parte, entre las diversas variedades de la porfiria (especialmente en la aguda intermitente, variegata y coproporfiria) puede desencadenarse crisis por la ingesta de alcohol o por el estrés intenso que se ocasionaría con relativa facilidad en el ámbito supersticioso de la población crédula de los vampiros.

Mi lista de blogs

Seguidores